Las playas nudistas en la era coronavirus

Domingo – 12/04/2020

En las playas nudistas no suele haber problema con la distancia de seguridad entre toallas. Lo pienso mientras bebo el café de la mañana y leo la entrevista que publica El País con la ministra Reyes Maroto. Dice que durante un tiempo tendremos que asumir medidas de distanciamiento social, también en las playas. Una compañera bromea: “A ver cómo lo hacen en Benidorm”.

Pienso en ese escenario post coronavirus y me viene de nuevo a la mente la playa nudista. Recuerdo estar en una, hace unos años, cerca de Nerja. A nuestro lado, a escasos metros, había un hombre con su hija pequeña y su perro. Al que verlos tuve la sensación de que eran buena gente, fue el típico pensamiento que no se basa en ningún hecho concreto, si acaso en la intuición. Pero los hechos acabaron por confirmarlo.

En un momento dado me quedé sola leyendo cuando una inoportuna ráfaga de viento se llevó mi sombrilla directamente hasta la cabeza del hombre que, apresurado, vino corriendo a ayudarme a poner de nuevo la sombrilla. Imaginad, yo sentada en la toalla, el señor a mi lado, de cuclillas, anclando de nuevo la sombrilla en el suelo, a escasos metros su hija gritando “papá, papá”, el perro ladrando de fondo, yo diciendo “gracias, muchas gracias, gracias” con risilla nerviosa y la mirada fija en ningún sitio… Fue un momento objetivamente bochornoso, pero el hombre actuó con tanta naturalidad, sin perder la sonrisa y siendo en todo momento agradable y educadísimo, que al final yo también lo acabé viviendo con la misma naturalidad.

Podríamos entrar a debatir si hubiera actuado del mismo modo en caso de ser yo también un hombre, pero mejor lo dejamos para otro momento.

Ahora pienso en esa misma escena en la era coronavirus: ¿se acercaría el señor a ayudarme de forma despreocupada o me daría la sombrilla a una distancia prudencial? Y, lo más importante, ¿iríamos completamente desnudos salvo por los guantes y la mascarilla? ¿Le veremos antes la entrepierna al vecino de playa que la nariz o los pulgares?

No sabemos cómo será el mundo que está por venir, pero puede ser curioso. De todas formas, ya que estamos, creo que deberíamos darle una vuelta al tema “poner la sombrilla en una playa nudista”. Puedo asegurar que no existe forma decente de hacerlo.

Más de Una ventana propia para el fin del mundo

La playa donde ocurrió el incidente.

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