«La pareja es la tumba del amor»

Este domingo vi la entrevista que le hizo Jordi Évole a Pau Donés antes de morir y me quedé pensando en una de sus frases: “La pareja es la tumba del amor”. El diálogo se desvía en ese punto y no profundiza en esa idea, así que no puedo saber exactamente a qué se refería, con todos sus matices.

Me quedo pensando en, abrazando, mi conflicto con esa “institución de la pareja” alrededor de la cual gira todo, cúspide de la pirámide de afectos, primera y más importante aspiración en la vida. La pareja es una forma de canalizar la entropía. De delimitar el deseo y los afectos. De institucionalizar un tipo de sentimiento amoroso que no es estanco, sino todo lo contrario. La pareja puede ser un frente frente al dolor, la soledad o la precariedad, pero también es una de las principales causas de muerte en las mujeres. La pareja puede ser una unión de individualidades que generan unos códigos y lenguaje comunes, pero también puede transmutar la identidad individual en una colectiva diluyendo por completo las identidades preexistentes. La pareja es «un modo», pero en este mundo es «el modo».

Las emociones y formas en las que el amor puede manifestarse son muchas y variadas, pero lingüísticamente y, por tanto, mentalmente, las tenemos muy acotadas. Las fronteras entre unos tipos de amor y otros, de deseo y otros, son difusas y a menudo cambiantes, pero todos ellos están categorizados: está el amor hacia la familia, hacia los amigos, hacia las parejas, cada uno de ellos con un modus operandi concretos, pero el sentir es a menudo más complejo y las divisiones se tocan y entremezclan provocando a menudo sofocos en quienes padecen las desviaciones.

Seguimos creyendo en el amor, pero el amor como tal no existe, el amor como idea es un cajón de sastre que esconde otras muchas cosas, sentimientos muy variados: deseo, admiración, cariño, pasión, necesidad, reconocimiento, miedo, posesión, reafirmación, egoísmo… Creemos que amamos cuando nuestro sentimiento se ajusta medianamente a la idea que tenemos de amor y creemos que no amamos cuando deja de hacerlo. A veces pensamos que no nos aman porque no nos aman según lo que nosotros entendemos como amor. Sin embargo, puede que años después ese no amor nos parezca el colmo del amor.

A menudo volcamos todos nuestros anhelos en la institución de la pareja, creyendo que los estamos poniendo en la persona que es nuestra pareja. Y no es en absoluto lo mismo. Por eso a veces se anhela “tener pareja”. Lo que se anhela es la institución y aquello que la institución brinda. Es como tener los papeles en regla. A mi parecer eso que llamamos amor es un ente elástico y bajo su paraguas podemos albergar realmente a muchas personas.

Donés decía que la madre de su hija ya no es su pareja, pero sigue siendo su familia, fue quien le despertó aquella mañana “para darle un zumo”. La pareja puede ser la tumba de un tipo de amor. Pero quizás sea una muerte necesaria. Quizás de esa muerte puedan nacer otras nuevas ideas de amor.

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